Hablemos de *Labs
Plantear hoy un modelo para materializar un "laboratorio de medios" de escala ciudad (permanente y/o temporal). Cual seria su opción? El siguiente gráfico sirve para ubicar un poco las diferentes lineas a considerar:
Lo que falta es que nosotros en lo local generemos los nuevos cruces por la sana hibridación. Por el momento este grafico nos traza las líneas de esos otros modelos de labs a considerar.
/tmp/lab
Reintentamos hoy recuperar algunas de las ideas e intenciones de un proyecto que se llamó el "Laboratorio General" (Medellín 2003). Pretendimos entonces conseguir un lugar común dentro de la ciudad que pudiera servir de puente entre la institución educativa (Escuela de Artes, Museo o Programa de Educación y Cultura de la Alcaldía) con la calle y el saber hacer de ese grupo social que conformamos quienes dedicamos tiempo y pasión a la experimentación con tecnologías nuevas (y viejas), quienes creemos en la colaboración, el trabajo comunitario y que hoy, conformamos temporalmente este #labSurlab. Punto común de extremos que van de lo institucional/oficial a lo underground/marginal.

Lo qué buscábamos en el 2003 para hacer materializar el "Laboratorio General" no era nada mas que un espacio de esos que tiene la Alcaldía, desde una casa a un parqueadero. Buscábamos apoyo para consolidar un lugar común bajo esa figura contractual del comodato (por un año en el que demostraríamos que la cosa podía ser auto-sostenible o no) -> http://co.lab.cohete.net/laboratoriogeneral/

Juliana Restrepo (actual directora del MAMM y gestora del labSurlab), Juan Felipe Castaño y Camilo Restrepo; Juntos contábamos con la compañía de Felipe César Londoño (Festival de la Imagen, con quien compartimos también la organización del labSurlab) y Octavio Arbeláez (también de Manizales y quien inicio el Festival Internacional de Teatro en esa ciudad). No muy lejos estaba Eugenia Pérez, desde la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Colombia como también Felipe Uribe, arquitecto encargado de grandes proyectos en la ciudad y quien nos ayudaba generosamente a encontrar un lugar desde donde operar. Muchos de dichos espacios ubicados en los diferentes mega edificios que se estaban construyendo. Muchos de ellos seguramente aun hoy disponibles o subutilizados.

Que paso entonces con el “Laboratorio General”? Nada (en su momento). El contexto social y cultural al que nos remitíamos tenia otras necesidades. Y tal vez las misma de hoy, ya que no es precisamente inversión en tecnologías de la información para generar industrias culturales lo que pueda considerarse como realmente sostenible. (A la luz del colapso del capitalismo como sistema equitativo).

Venimos pues desde el 2001, con un mini-festival que se llamó “El Día del Robot”, un proceso consciente de la importancia que tiene abordar las tecnologías desde su componente social. Pensábamos en lo importante que es para la ciudad abordar el tema desde el hacer local, hace 6 años cuando creíamos tener un proyecto más maduro, quienes podrían haber brindado apoyo consideraban que aún no lo era. Hoy (Abril del 2011) las aguas están más mansas para nadar en el discurso de los nuevos (o mejor ya, viejos) medios y sus a/efectos socio culturales. Este texto girará alrededor de una posible crítica al nombre, tag o hash de moda: "medialab" palabra adoptada casi siempre de manera irresponsable al desconocer las raíces e intenciones de aquel M.I.T medialab (Instituto de Tecnología de Massachusetts o por que no también: Military Institute of Technology) que difiere diametralmente de las necesidades locales en nuestras sociedades del Sur donde no necesariamente se obedece al modelo que desde EEUU se plantea con un grupo de “jóvenes superdotados haciendo bombas inteligentes” o "smart kids making intelligent bombs". (DARPA -Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa- uno de sus grandes patrocinadores).

Después de una década nuestra atención a los diferentes métodos y modelos ha sido afortunadamente alimentada con encuentros y seminarios como Media Space Invaders (2001 - evento organizado por Platoniq), los hackmeetings de Italia y España, el Caos Computer Club donde posibilidades como el ahora modelo ubicuo del hackerspace han sido bien estudiados. Es invaluable encontrar que existen formas no atadas a necesidades industriales, ejemplos que se dan en culturas “lejanas” bajo condiciones socioeconómicas diferentes pero que consiguen replicar estrategias. Paradigmas que aunque temporales logran sobrevivir dentro del mundo que solo piensa en hacer empresas y crear rentabilidad: En Amsterdam (puscii.nl), Zurich (rote fabrik), en las afueras de París (tmp/lab) o en Sheffield (access.org), Catania (freaknet.org), Indonesia (HONF), Brasil (metareciclagem, deSentro, estudiolivre), Cataluña (riereta). ¿La precariedad y crisis como lugar común? El no-tech (léase low-tech) como leit-motiv reconociendo que cada caso se da bajo condiciones particulares de lugar, y se debe a gente que se entrega incondicionalmente al trabajo que potencia la creatividad a partir de procesos de participación enfocados bastante mas sobre órdenes sociales y de colaboración. Es fundamental enlazar y compartir con esos lugares las diferentes experiencias. Será este uno de los objetivos primordiales del encuentro labSurlab.

Ha sido entonces a través de algo tan intangible como una lista de correos que hemos trazado una infraestructura y con ello una cierta comunidad; podemos decir entonces que nuestro "lab" ha estado por mucho tiempo en cualquier parte, que nos a valido muy poquito montarlo y mantenerlo ya que nos hemos apoyado con emails y eventualmente el uso de un canal de chat en el 'undergroundunderground' del IRC (Internet Relay Chat) un espacio que nos ha permitido compartir lo que hacemos, sea ocio, pasatiempo o experimentación motivada por la pasión que alimenta el trabajo en colaboración. (Similar a cualquier grupo de usuarios de software libre o LUG que consigue construir un sistema operativo alternativo como lo es hoy GNU/Linux).

Hacia fines de los noventas mucha gente pensaba que lo que sucedía en la red no tenía repercusión alguna con lo que estaba “fuera” de ella. Hoy es común ver como, tanto empresas e instituciones oficiales, buscan de manera desesperada generar presencia desde las redes. Esa dimensión desconocida del "cyberespacio" ya no es lejana y ajena. Reconocemos de nuevo que el viejo eslogan de Luther Blisseth: "la red no es el territorio". La razón que justifica sin duda la búsqueda de espacios así sean temporales de encuentro o reuniones periódicas a la manera del festival o el coloquio que ayuda a articular nuestras dinámicas, pero igualmente vemos como también celebramos encuentros al estilo pechacucha, unconvention, upgrade, etc. Nuestro “Día del Robot” involuciono (smiley) al modelo dorkbot (www.dorkbot.org): “gente haciendo cosas extrañas con -o sin- electricidad”. Desafortunadamente mucho de lo que hemos visto suceder han sido eventos con fines comerciales y de entretenimiento, la cultura del espectáculo; la tecnología que nos instrumentaliza al tiempo que no logramos parar e invertir un segundo en cuestionarla. Mejor dicho hemos visto empresas culturales completamente alienadas, alimentadas por un tecno-hype que persigue en desespero generar atención sobre temas pasajeros y puramente remotos. Importando al Dj famoso para que nos haga sentir “al día” sin siquiera aprovechar para realizar un intercambio mínimo de saber hacer.

En Bogotá hace solo unos meses se intentó montar el “primer” medialab, desafortunadamente guiados por una actitud extraña que piensa primero en correr a registrar el original nombre de medialab en la cámara de comercio y así conformar una sociedad. Actitud confusa y triste ya que estamos hablado de procesos de inclusión que desde cero le deben pertenecer a una comunidad de carácter elástico la cual con el tiempo sabrá generar el título y reconocimiento debido a un proceso que deberá ser ante todo espontáneo y retroalimentado gracias a dinámicas y estrategias operativas propias. Comenzar siguiendo órdenes tradicionales de empresa es clara muestra de una mentalidad del siglo pasado, de entrada una actitud fallida. Por otra parte cabe acá recordar que hace también solo un par de años algunos miembros del para entonces convaleciente grupo MedellinWireless (un proyecto que techo a techo pretendía crear una nube de internet para compartir datos y acceso a la red a través de tecnologías de redes inalámbricas). Planteamos un proyecto de colaboración con nuestros colegas de la comunidad de redes inalámbricas libres de Bogotá (iDC). Dimos con esto inicio a un especie de “lab” basaba en la idea del nomadismo. Recibimos una beca del Ministerio de Cultura y participamos dentro del Encuentro Internacional de Arte Medellín 2007. BereBere era el nombre en homenaje a las tribus del Sahara. Nos representaba la imagen de un camello que cargaba todo lo necesario para sobrevivir y operar en condiciones inhóspitas. Dos respuestas a condiciones locales que resumen la idea posible de lo que podrá ser un *lab en zonas tórridas y tropicales. Fue este un proyecto 100% inspirado en el ejercicio que a buen término llevan la cantidad de mimosas construidas en Brasil, cada una diferente ( http://turbulence.org/Works/mimoSa/mimosa_ing/ ), cada una construida órgano a órgano por su misma comunidad de usuarios, ninguna gran inversión o necesidad de importar el último gadget, al contrario recuperación y transferencia directa de saber. Durante el labSurlab contaremos en Medellín con la presencia de Ricardo Ruiz (Brasil), uno de sus iniciadores...


Alejo Duque para la lista de correos [k.0_lab] y el labSurlab
*labs(?) / el lab es la red
Medellín Abríl del 2011
Conversacion con Felipe Fonseca en frente de los headquarters de la ITU (Union Internacional de Telecomunicaciones) en Ginebra, Suiza. (2008?) Podcast realizado por Felipe. Aqui­ recuperado por Alejo Duque para usarlo como posible referencia dentro de la red y proceso que definimos hoy como: labSurlab.


La tarea del artista a devenido la del Artista-Investigador, Diseñador de Datos. Con su trabajo, el artista hoy revalúa la nociones del Arte y la estéticas contemporáneas. Su campo de acción cruza diferentes disciplinas, las pone en relación directa con los avances en Ciencia y Tecnología. Fundamentalmente no pierde de vista la generación de pensamiento crítico mientras define los cambios constantes de la sociedad en red.

Hace parte del conocimiento generado a través de diferentes campos del saber integrando diferentes medios; utilizando, analizando e interpretando datos científicos, culturales y sociales como nuevo 'material' para las más diversas prácticas artísticas, definiendo así nuevas maneras para abordar y comprender nuestros tiempos.


Se hace necesaria entonces una exploración profunda de las diferentes historias de los Medios (o léase también Media) ya que trazan un campo de intersección común a las ciencias (a todas, sean sociales, naturales o formales), las tecnologías digitales y las disciplinas humanas. Se hace entonces necesario estudiar dichas fronteras del saber algunas veces llamadas como Nuevos Medios, Digitales o del Arte Electrónico cuya actividad y arte está en relación directa con el descubrimiento científico y la innovación tecnológica que resulta de prácticas, experimentación y producción puestas en contexto y respondiendo a necesidades tanto globales como locales.